Escuchar bolero de Ravel es una experiencia que me gusta recomendarle a todas las personas. Un buen baño de sonido. Casi un manifiesto. Un viaje sonoro que despliega los colores de la orquesta de una forma pedagógica. Y al mismo tiempo con mucha ¿Dulzura? ¿ternura? ¿humanidad? Es casi una escultura sonora de entre 16 y 20 minutos dependiendo de quién sea el director. Y esa temporalidad demanda presencia.
Quería hacerte conocer todas las músicas que me habían marcado.
Te hice escucharlo por primera vez cuando tenías a apenas 8 meses (no sé) . Me acuerdo que en esa época quería hacerte conocer todas las músicas que me habían marcado. Recuerdo tu carita.
No podía esperar. Quería, como dice Peter Zcendy, escuchar tu escucha. Y menos mal que algunas cosas (muchas?) te hice escuchar por aquellos días, porque no me imaginaba lo rápido que iba a perder el control de la cabina de dj. No tenia en esa época ninguna idea de que, de un día para el otro, iba a empezar a ser muy difícil convencerte de cederme los controles del estéreo para que, de vez en cuando, escuchemos algo que no sea la música que escuchan tus amigas. Pero una tarde del 2017 tenias apenas unos 8 meses y mientras te tenia en brazos nos dejamos hipnotizar por el Bolero.
Esta pieza de arquitectura musical es una de esas obras ineludibles entre otras cosas por su particularidad. Hay en el mundo de la musica canciones, sinfonías, fugas , sonatas. Y dentro de todas ellas bastante variedad. Pero al mismo tiempo bastante similitud lo que hace posible clasificar en formatos determinados. Pero el bolero es otra cosa. Un experimento de orquestación tan sencillo como efectivo. Un juego de memoria variación y repetición. Dos ideas que se suceden pintadas de distintas maneras con colores orquestales diversos. Combinaciones de instrumentos originales que van creciendo en aspectos cómo intensidad y densidad. Desde el una suavidad casi imperceptible de redoblante y pizzicatos de violas y chelos hasta una explosion de la orquesta completa.
El bolero demanda apenas unos minutos de, no digamos paciencia, si no entrega a la escucha. Pero en tiempos de Tiktok y experiencias fragmentadas esa demanda es poco habitual. Ahora a los 8 años fuimos a ver el bolero en vivo. Y la duda estaba estaba ahí. Podría la banda sinfónica interpretar el guion de Ravel con tanta magia como para conquistar tu atención sobre-estimulada. La verdad es que no lo sabía y por como se dieron las cosas tampoco lo sabré. Porque no fuimos solos. Fuimos con tu amiga (D. ) . Error. Como varias de tus compañeras D. había ido días atrás a ver el espectáculo musical teatral de de la novela de moda y no me dí cuenta que ese suceso le impuso una demanda extra al show. No estabas tan pendiente de descubrir instrumentos como cuando escuchamos música juntos, te preocupaba más que D. no se aburra. Por eso para cuando llegó el climax de la obra que la orquesta interpretó bastante bien. No digamos con magia pero por lo menos con dignidad. Vos ya estabas agotada. Y pasó lo que inevitablemente tenia que pasar. Se aburrieron las dos. En el divertómetro de vacaciones de invierno Ravel y yo perdimos contra margarita y Cris Morena. Yo sé que igual seguro, del paseo por el Teatro Cervantes, de bolero y de ravel, algo les quedará. ¿O no?














