Cultivar en nuestros hijos el sentido de la audición es un valioso regalo tanto para ellos como para nosotros mismos. Alrededor de la semana 25 de gestación el oído del bebe esta completamente desarrollado y percibe tanto los sonidos del cuerpo de su madre como sonidos externos. Por eso es importante crear durante el embarazo un entorno sonoro agradable y estimulante para la mamá y el bebé. Volveremos sobre el tema ¨ música y embarazo ¨más adelante ya que sin duda da para mucho. Hoy quiero destacar que hacer foco en el sonido es una forma de relacionarnos con nuestros hijos, de estar presentes en el momento en que estamos con ellos. Vivimos en un mundo alienado, y acelerado. Un mundo de imágenes donde predomina el sentido de la vista. Cuando no estamos absorbidos por las pantallas, solemos estar como ausentes. Clara Vadino lo explica muy bien en el libro MindFulness el arte de elegir la paz. Con la mente puesta en el pasado o en el futuro rara vez habitamos el presente. Y eso nos crea ansiedad. Estar atentos a aquello que escuchamos es la forma más sencilla de vincularnos con el ahora. El sonido es un fenómeno fugaz. La música es una expresión que se desarrolla en el tiempo. Un tiempo que es siempre presente. Puro presente. Pero la mente puede abstraerse del sonido. Podemos oír sin escuchar.
No es necesario aprender a oír pero enseñar a escuchar puede ser un camino enriquecedor.
Recuerdo, de los primeros días o semanas de vida de mi hija, la sensación de estar re descubriendo el mundo a través de sus sentidos. Mis ganas de contarle todo. Casi como un experimento se fue dando hacerle notar ciertos sonidos desde muy chiquita. ¿Escuchas los pájaros? Le preguntaba en los primeros paseos a la plaza. Y si al cambiarle los pañales se ponía a llorar mi truco era abrir una canilla, y el sonido del agua la calmaba. Luego descubrí que también le atraía oír el sonido de un palo de lluvia y así no desperdiciábamos agua. ¿Escuchás la lluvía ? Eso es un trueno! Cuando Pierina empezó a hablar fue sorprendente como estaba atenta a los sonidos del entorno. Percibía los ruidos que llegaban desde la calle incluso antes de poder armar frases simples. Apenas empezando a hablar , alrededor del año, ya diferenciaba el sonido de un auto del de un camión. O decía guau cuando a lo lejos se escuchaba un perro. No es mi intención aburrirlos con anécdotas de mi hija. Lo que intento señalar es que hacer foco en el sonido es una manera de descubrir el mundo. Para mi además es una forma de estar presente cuando estamos juntos. Y para ella, sin duda, un estimulo enriquecedor. Hoy tiene 2 años. Habla mucho. Y cuando escucha algo por la ventana que no reconoce dice ¿Qué es eso papá? Por eso creo que no es necesario aprender a oír pero enseñar a escuchar puede ser un camino enriquecedor. Y como hoy hablamos mucho de agua , les dejo este audio cuento o pieza sonora de mis amigos cantantes y sonantes que grabamos hace varios años y que ahora es la favorita de pierina
Les propongo el ejercicio de concentrarse en los sonidos que los rodean, eso que Murray Schafer llamo paisaje sonoro.
El libro Limpieza de oídos , de Murray SCHAFER presenta algunos ejercicios para entrenar la percepción auditiva.
Raymond Murray SCHAFER ( 1933) compositor, escritor, educador, pedagogo musical y ambientalista canadiense, reconocido por su «Proyecto del Paisaje Musical del Mundo», preocupaciones por la ecología acústica, y su libro The Tuning of the World (de 1977).12
https://www.facebook.com/Historias-Cantantes-y-Sonantes-216398081724542/

